La Esperanza de Retornar

[Jueves, 1 de mayo del 2008, 11:30 p.m., interior, sala de la familia Peranchiguay, ciudad de Chaitén, provincia de Palena, sur de Chile]

Ruth Peranchiguay (53) está sentada en un mueble viejo de la sala mirando televisión junto con dos de sus hijos Mairela Gauchiquelen (24) y Jorge Gauchiquelen (28). Están viendo un programa de noticias sobre los últimos temblores sucedidos en Chaitén. Jorge se acerca a su madre, la rodea con sus brazos, apoya la cabeza sobre su hombro y, acto seguido, le da un beso en la frente. Ruth presiona las manos de su hijo.

El sonido del teléfono de Ruth interrumpe el momento. Ella se levanta del mueble, se dirige a la mesa de la sala, agarra el teléfono y responde la llamada. Es su hija Gabriela Gauchiquelen (30), llama para avisarle que en Chaitén hay un volcán en alerta de erupción. Pasan dos minutos, termina la llamada, Ruth baja lentamente el teléfono, voltea a ver a sus hijos y deja caer el celular. Se acerca a ellos y les comunica la noticia que Gabriela le acaba de comentar.

[Jueves, 1 de mayo del 2008, 11:30 p.m., interior, segundo piso de la casa de la familia Peranchiguay, ciudad de Chaitén, Chile]

Jorge va hacia el segundo piso de la casa. Entra al cuarto de los niños, enciende la luz y los despierta. Saca una mochila del ropero y guarda las primeras prendas que encuentra. Agarra de la mano a los niños y se dirigen al primer piso.

[Jueves, 1 de mayo del 2008, 11:40 p.m., interior, cocina de la familia Peranchiguay, ciudad de Chaitén, Chile]

En el primer piso, Ruth se encuentra buscando las llaves de la casa, se dirige hacia la cocina, abre uno de los cajones, pero no encuentra nada. Su búsqueda es interrumpida por Mariela, quien la coge del brazo para sacarla de la casa; sin embargo, Ruth se niega a salir sin antes encontrar las llaves. Se desprende de su hija y se dirige a las repisas donde guarda los platos para seguir buscando. Estando ahí, fija su mirada al fondo de la repisa, encuentra una lata circular, la abre y saca las llaves. Ruth sale inmediatamente de la cocina con las llaves en mano y abandona la casa.

[Jueves, 1 de mayo del 2008, 12:00 p.m., exterior, ciudad de Chaitén, Chile]

La familia, sin perder más tiempo, se aproxima al puerto de la ciudad. Jorge mira su reloj y nota que ya es medianoche. A lo lejos del puerto escuchan un estruendo, es el volcán que ha erupcionado. Se escuchan los llantos y gritos de la población, las familias se abrazan y se arrodillan mientras oran. Algunos corren para salvar a sus mascotas, otros intentan salvar a su ganado. La gente huye en lo que puede; carros, motos, lanchas, cualquier vehículo que esté a su alcance y ayude a salir de aquel lugar que poco a poco se va destruyendo. Los vidrios de las ventanas de las casas estallan en mil pedazos, aparecen grietas en las pistas y veredas, los postes de luz se tambalean y cenizas caen sobre la ciudad, cubriendo a las personas.

Diez minutos después, llegan barcazas al puerto. Ruth junto a su familia caminan para embarcar y ponerse a salvo. Ella se detiene por un momento y observa cómo se va destruyendo aquel pueblo que la vio crecer, las lágrimas caen por sus mejillas y se aferra a lo único que le queda: la llave de su casa.

Evacuación vía marítima de los pobladores de Chaitén

[Viernes, 2 de mayo del 2008, 10:00 a.m., exterior, Puerto de Castro, Chile]

Los damnificados llegan al Puerto de Castro, bajan de la embarcación con lo poco que tienen y se trasladan hacia el albergue “El Puntengo”. Un hombre de defensa civil comunica que deben permanecer en el albergue hasta que encuentren un nuevo lugar donde quedarse. Sin embargo, Gabriela y su padre van en busca de su familia para trasladarlos a su casa.

02/05/2008 – Niebla volcánica observable desde Puerto Montt

[Martes, 06 de mayo del 2008, 8:00a.m., interior albergue “El Puntengo”, Castro, Chile]

Gabriela corre hacia los brazos de su madre y permanece ahí durante 5 minutos. Con lágrimas y una sonrisa en su rostro, la joven se acerca a sus hermanos y los rodea con un fuerte abrazo. Acto seguido, se agacha, acaricia el rostro de uno de sus sobrinos y planta besos por toda su cara.

José al igual que Gabriela, corre a abrazar a su esposa, le da un beso en la frente y le susurra: “Todo va a estar bien, lo importante es que estamos todos juntos otra vez”. Toma las manos de Ruth y se da cuenta que entre ellas está la llave de lo que había sido su hogar. Ambos se miran fijamente y una pequeña sonrisa emerge de sus rostros. Después del encuentro, la familia se dirige en un carro a casa de Gabriela. Llegan a su nuevo hogar y se instalan.

[Martes, 06 de mayo del 2008, por la mañana, exterior, ciudad de Chaitén, Chile]

La destrucción no acaba ahí. El panorama es distinto. Todo se convierte en más cenizas. Casas, autos, pistas y veredas; toda superficie en Chaitén está cubierta, nuevamente, de cenizas, tierra y palos. Y las personas que aún quedan en el perímetro empiezan a evacuar de inmediato por temor a una mayor explosión y colapso de las columnas de gases.

[Lunes, 12 de mayo del 2008, por la mañana, exterior, ciudad de Chaitén, Chile]

La lava del volcán arrasa hasta llegar al Río Blanco. Una crecida de metro y medio sobre su cauce destruye las viviendas de las zonas, las casas son inhabitables, algunas paredes están destrozadas y otras a punto de caer. En la orilla del río hay palos, muebles y algunas radios enterradas. Esto termina por destruir lo que el volcán ha comenzado.

La casa de Ruth es una de las casas más afectadas por el desastre. Al ubicarse cerca del Río Blanco, es arrastrada por el cauce, dejando la vivienda en completa destrucción.

[Octubre del 2008, por la mañana, interior, casa de Gabriela, Castro, Chile]

Ruth está en el mueble de la casa y observa las noticias sobre el lugar que en algún momento fue su hogar. Cierra los ojos.

[FLASHBACK]

[Una tarde de octubre del 2007, interior, casa de Ruth, ciudad Chaitén, Chile]

Ruth está en la cocina terminando de decorar el pastel. Lo coge y lo lleva a la mesa de la sala, llama a su familia al centro de la mesa y pide a unos de los invitados que les tomen una foto. Luego, llama a los demás invitados y enciende las velas. Coloca a Jorge a su derecha, se acerca a su rostro y besa su mejilla. Todos le cantan a su hijo el feliz cumpleaños. Ruth corta el pastel y lo sirve en platos para repartirlo.

[FIN DEL FLASHBACK]

[Octubre del 2008, por la mañana, interior, casa de Gabriela, Castro, Chile]

Se escucha por el programa de noticias que un grupo de personas provenientes de la ciudad de Chaitén planea volver. Ruth llama a sus hijos para conversar sobre el tema y decirles que ha decidido retornar a la ciudad. Sin embargo, su familia le sugiere que no vuelva, pues allí no está a salvo.

Pese a la respuesta negativa, Ruth no se queda tranquila e insiste una vez más. Se dirige hacia el cuarto de Gabriela, toca la puerta, entra y se sientan al borde de la cama. Ruth mirando a su hija le dice que Chaitén es una parte muy importante en su vida, pues ese lugar ha sido su hogar junto con el de su familia y para ella es un gran honor contribuir en el renacimiento de su ciudad natal. Frente a esto Gabriela suspira, coge del hombro a su madre y asiente con la cabeza. Juntas se levantan, salen del cuarto y van en busca de los demás para tratar de convencerlos.

Una vez en la sala, van hacia la mesa donde están los demás, se sientan frente a ellos y comienzan a hablar. Jorge insiste en que es muy peligroso volver y que no piensa poner la vida de su madre en peligro. Mariela continúa diciendo que es por demás regresar, pues Chaitén no es el de antes, ahora es un pueblo fantasma, inhabitable. Ruth de su bolsillo saca la llave de su antiguo hogar y la coloca sobre la mesa, captando así la atención de sus hijos.

Acto seguido, les dice que pese a todos los problemas que presente el pueblo, está dispuesta a asumir todos los riesgos. Sus hijos se miran entre sí y Jorge, en representación de todos, le dice que aceptan su decisión y que comprenden lo mucho que significa para ella. Ruth corre a su habitación, coloca algunas prendas dentro de su maleta y emprende el viaje junto con los chaiteninos sobrevivientes.

[Octubre del 2008, por la mañana, exterior, ciudad de Chaitén, Chile]

Al llegar a la ciudad, Ruth queda boquiabierta observando lo destrozado que está el lugar. Es un pueblo fantasma, lleno de escombros y lodo. La orilla del río está cubierta de restos de viviendas, troncos caídos y basura. No hay ni una sola persona. Camina hasta los escombros de su casa, mira a su alrededor y no hay nada. Solo Ruth y la llave de su hogar.