Migrante del olvido

La nostalgia invade el relato de Rolhy Coel, recuerda cuando en el pasado, vivía las heladas en carne propia, ese frío que entumece las extremidades está lejos de vivirlo de nuevo, pero no deja de temerle. Lo cuenta como algo habitual, creció con ello y aprendió a vivir con temperaturas bajo los 0 grados centígrados. Esa preparación previa, ordenar las cosas en la chacra, cubrirla para que la helada no quemara la producción de un año,  salir a proteger los animales y mantener a la población más antigua cómoda en la caída de la noche y el inicio de una madrugada frívola.  

El fenómeno de las heladas hace que los cielos se encuentren despejados, el ambiente  muy seco y existen temperaturas bajas, 15 grados bajo cero, un frío que se siente en cada articulación del cuerpo.  Recuerda como si hubiese sido ayer ver a los animales en las cocinas por la llegada de la oscuridad. Las ovejas, sin pulso por ser tan pequeñas e indefensas frente a la llegada del gélido clima.  

Su vida, ahora a sus 29 años, cambió drásticamente. En estos momentos vive lejos de Puno, en Arequipa. Cuenta que la falta de oportunidades en su pueblo natal fue lo que causó su migración a la ciudad. Expresa, con calma y serenidad:  

  • Es triste porque la gente busca trabajo en la ciudad, en busca de otras oportunidades profesionales. Mucha gente migra dentro del mismo país, a la ciudad de Juliaca, la región sur. 

El olvido invade las regiones del Norte. En esos lugares, la prioridad no va en saber qué está pasando en el mundo o en el propio país, ellos se enfocan en la vida, el día a día, el trabajo, los animales, la agricultura y la familia, son lo esencial para los residentes.  

Olvidados por el Estado y por la medicina, recientemente, han vivido una problemática relacionada a la pandemia que golpeó desde diciembre a la región. En el sentido médico, descuidados, debido a que no reciben asistencia médica, ni por las heladas ni por el coronavirus. La muerte rodea a la región, desesperanzada.  

Lo más grave es cuando las heladas golpean sin avisar, en los meses anteriores a la temporada invernal. Cuando la gente no está preparada para el glacial clima que viene con la caída de la sombra, los que sufren son ellos. Por la pérdida monetaria que implica la quema de una chacra que llevó un año de producción para llegar a su madurez y  la muerte de las crías de animales que no pudieron ser ubicados en un lugar seguro. Es aquí, donde el Estado debería acompañar a los pobladores en la dificultad económica y alimentaria que involucra el perder la producción de un año. Pero no, el panorama es de pesimismo por la negligencia del Ejecutivo:  

  • Las esperanzas ya perdieron los ciudadanos que están por allá… el apoyo se ve muy poco y no esperamos tanto, menciona Rholy, de manera calma.  

Las emociones son distintas al hablar de su pueblo, pero siempre desde la tristeza y nostalgia de no poder estar con su familia en los momentos difíciles. Él, tiene contacto diario con su padre, vía telefónica, en donde le cuentan el día a día, lo que está pasando en la chacra, y qué se vive en el pueblo. El abandono de la región, es normal para los jóvenes, ya que cuentan con oportunidades acotadas, a lo más, terminar sus estudios de secundaria, causando que los moradores de la zona sean ancianos o niños. En palabras de Rholy, “En unos 20 años esta ciudad ya no tendrá población”.  

Por otro lado, el anhelo de Rholy junto con toda la comunidad que hoy se encuentra viviendo en las alturas, es un elemento que actualmente escasea a los 4.430 metros sobre el nivel del mar. A medida que Coel avanza en su relato, las palabras comienzan a llenarse de ilusión y esperanza al momento de pensar en soluciones para proveer agua a la localidad más allá de lo que les puede ofrecer la lluvia.  

De la ilusión pasa a la resignación sobre las carencias que sufre el pueblo del cual es oriundo, destacando entre las principales falencias, la nula representatividad de alguna autoridad que pueda darles apoyo y soluciones. Necesitan de alguna autoridad que pueda velar por los intereses de ellos, de alguien que les ayude con las necesidades ante las bajas temperaturas, con la escasez de agua, necesitan una conexión con el gobierno para recibir una ayuda tan vital que podría definir el futuro del pueblo de Puno. 

  • Por parte del estado se podría hacer una obra, sería bastante costosa, resultaría muy buena, pero no hay autoridad. 

Un reservorio de agua, es la principal solución que Coel propone, un reservorio que les abastezca de agua, recaudando desde el lago Titicaca que se encuentra cerca del pueblo, por lo que sería muy conveniente, ya que según los dichos de Rholy, “Tenemos bastante agua en el lago, pero no hay como sacar”, es por esto que propone la alternativa de bombear a presión el agua al reservorio que presentó como solución, considerándolo más un sueño que una opción real. 

Resulta increíble en el relato de Rholy enterarse como el principal sustento de agua para las cosechas puede terminar siendo el principal enemigo para el ganado y también destruir todo el esfuerzo que hay detrás de las cosechas, pues tras la lluvia pueden llegar las heladas, queman las plantaciones y ser el principal factor de la disminución de ganado en las alturas de Puno. 

Sin un representante, sin jóvenes que puedan desempeñarse en la agricultura, sin oportunidades de trabajo, sin recursos para asegurar la existencia del pueblo muchos años más y la migración hacia las ciudades complican aún más la actualidad de la comunidad en un panorama nada alentador, pero que sin embargo tanto los locales como quienes emigraron han aceptado con resignación, sin otra opción que depender de la lluvia para seguir subsistiendo en las alturas.  

Una historia digna de ser narrada y plasmada para graficar la dificultad de muchas localidades que pueden ver como una necesidad que no pueden cubrir con facilidad el acceso al agua, un elemento que para muchas partes del mundo es algo que no entra en las preocupaciones, pero que en esta localidad lo claman con urgencia. 

Queda la expectación sobre la situación que vive Puno, la incertidumbre reina en el pueblo, la escuela que cuenta con 5 alumnos probablemente deba cerrar sus puertas, la partida de muchos de los habitantes a la ciudad y a Bolivia ha dejado prácticamente despoblada la zona que hoy, depende de la madre naturaleza para seguir en pie.